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Estados Unidos bajo la administración Obama

Por: Néstor García Iturbe

Considero importante entrar en un análisis relacionado con el estado en que se encuentra la situación actual económica, política y social  en Estados Unidos. Esto pudiera darnos una idea sobre cual pudiera ser el resultado de las próximas elecciones en dicho país, o al menos los tópicos que pudieran explotar los candidatos con el fin de llevar a cabo de forma exitosa su campaña electoral.

Sin embargo, no es eso en mi criterio lo más importante. En definitiva uno u otro candidato que asuma el poder, llámese como se llame y venga de donde venga, va a continuar desarrollando la política que más convenga a la clase dominante estadounidense, propietaria de las grandes corporaciones, las instituciones financieras y de inversiones por miles de millones de dólares en otros países, que de afectarse, se consideraría un problema de “Seguridad Nacional”.

El conocer el estado en que se encuentra la situación interna en Estados Unidos nos permite analizar cuáles serían las acciones que el gobierno de turno pudiera iniciar con el fin de garantizar “la paz y tranquilidad” interna, aunque estas impliquen incrementar la represión sobre el propio pueblo estadounidense.

Los aspectos que considero más importantes son:

-Existe en Estados Unidos una diferencia entre las distintas clases sociales que se ha incrementado en los últimos años.  Esto es resultado de:

La diferencia entre los ingresos de uno y otro grupo en estos momentos es la mayor en la historia de Estados Unidos. Los estadounidenses más ricos han cuadruplicado sus ingresos mientras que el del 90 por ciento de la población ha disminuido.

El salario medio actual es menor que lo que era en la década de 1970.

En 1950 el salario que  recibía un ejecutivo era 30 veces mayor que lo que recibía un obrero. A partir del año 2000 el salario es de 300 a 500 veces mayor.

Entre 1978 y e 2008 el 35 por ciento del incremento del ingreso personal lo recibió una décima parte del uno por ciento de la población.

De 1990 al 2008, la clase media estadounidense incrementó sus ingresos en un 20 por ciento. En ese mismo período el costo de la vivienda subió en el 56 por ciento, el de la educación en un 60 por ciento y el de los cuidados médicos en un 155 por ciento.

El porciento de desempleo en puestos de trabajo permanentes es el mayor desde 1948.

Si nos referimos a otras diferencias en dicha  sociedad, encontraremos problemas similares que en vez de solucionarse se han incrementado, sobre todo para las clases de menos ingresos y más necesidades.

La candidatura de Obama y el haber ganado las elecciones llevó una luz de esperanza a los negros estadounidenses, sin embargo, hasta estos momentos, Obama prácticamente no ha hecho nada por ellos.  Los afro estadounidenses se han sentido defraudados y han visto que el presidente se comporta como cualquier otro graduado de la Escuela de Leyes de Harvard, dirigido por  la élite del poder y defendiendo los intereses de esa clase, no la del la mayoría del pueblo de Estados Unidos.

Esto mismo pudiera decirse en relación con los latinos, los ecologistas, el movimiento gay  y otros que inicialmente consideraron que sus demandas y necesidades serían tomadas en consideración por el nuevo presidente y su equipo de gobierno.

Si el gabinete inicial de la administración Clinton estaba formado por un 77 por ciento de millonarios, por encima del de Reagan y Bush, el gabinete de Obama en sus inicios estuvo compuesto en un 63 por ciento por graduados de las universidades élites de Estados Unidos, los que defienden principalmente los intereses que les inculcaron en las mismas, que no son precisamente los de las clases más necesitadas del país.

La administración Obama ha promulgado distintas leyes que para muchos son indescifrables, donde se les plantea a las clases de menos ingresos que han sido favorecidas por las mismas, algo que les cuesta mucho trabajo llegar a entender y por lo tanto reclamar o recibir el beneficio que dice se les otorga en estas.

Por lo regular la característica de estas leyes es que establecen un control centralizado sobre los aspectos incluidos en las mismas, de ahí que en muchas oportunidades se acusa a la administración Obama de estar implantando el socialismo.

Lo que realmente se ha implantado es un sistema extremadamente burocrático, donde el ciudadano ordinario tiene que llenar más planillas de las que se requerían anteriormente, someterse a más trámites y procedimientos que regularmente le causan confusión e inseguridad sobre lo que está realizando.
En los tiempos de Obama, los pequeños negocios  y muchas organizaciones no lucrativas tienen que pasar por procedimientos más complicados relacionados con los impuestos.

La ley de cuidados médicos, recientemente aprobada y divulgada como un éxito de la administración Obama está llena de requerimientos que muchas veces son imposibles de cumplir y que a la vez complican su aplicación y el obtener beneficios de la misma.

Obama y su equipo han desarrollado un sistema de trabajo donde en parte se desconoce la autoridad de gobernadores y alcaldes en cuanto a los territorios bajo su responsabilidad. No existe un adecuado balance de poder y el gobierno central toma decisiones que no le corresponde.

Una situación en lo que esto se pone de manifiesto es en la educación pública, donde la administración está trabajando con el propósito de tener toda la autoridad sobre las escuelas públicas locales, algo que hace más de doscientos años está en las manos de los funcionarios  locales.

Mucha gente considera la administración Obama como arrogante, que abusa del poder y es indiferente a las necesidades y requerimientos del ciudadano ordinario, mientras que cada vez defiende con más fuerza los intereses de las grandes corporaciones.

“Esto no es extraño” comentaba conmigo un académico estadounidense que se encontraba en Cuba dando conferencias, “ya ha comenzado a actuar como presidente”.

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