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Radio y TV Martí: el tiro por la culata

 

Un anteproyecto de ley para el cierre definitivo de Radio y TV Martí está en marcha en Estados Unidos. Ninguna de las dos estaciones ha logrado audiencia dentro de la población cubana.

Impulsado por la congresista demócrata Betty McCollum (Minnesota), el plan describe como fracasado y anticuado el proyecto norteamericano, y precisa que el gasto de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), que administra las estaciones, es superior a los 770 millones de dólares.

"Nuestros contribuyentes no deberían estar financiando radiodifusión propagandística. En lugar de eso, deberíamos facilitar esfuerzos para que los estadounidenses puedan involucrarse directamente con los cubanos", dijo Betty McCollum.

Radio Martí surgió en 1983, en tanto TV Martí fue creada en 1990, pero ninguna de las dos estaciones ha logrado audiencia dentro de la población cubana.

Un informe del Inspector General sobre la Junta de Transmisiones para Cuba revelaba en julio de 2014 baja moral dentro del personal, falta de transparencia en la toma de decisiones y corrupción en el manejo de dietas y otros recursos asignados por el gobierno.

Radio y TV Martí se han involucrado en programas subversivos, entre ellos, Piramideo, red social que serviría de apoyo a una supuesta primavera árabe en Cuba. Se incluyen dentro de sus acciones ilegales el envío de DVD con su programación, e información filtrada a más de 75 mil direcciones de correo electrónico dentro de la Isla.

A pesar de sus esfuerzos, las plantas solo han servido al proyecto de la contrarrevolución en Cuba, apoyando las actividades subversivas en territorio nacional, brindando sus micrófonos y espacios informativos a grupúsculos financiados por Washington.

 

Desde que este proyecto surgió, Estados Unidos ha buscado vías para llevar su programación subversiva a la Isla. El 27 de marzo de 1990 comenzaron las transmisiones de televisión desde un aerostato a 3 000 metros de altura en los cayos del sur de la Florida. El intento se fue a bolina en 2005, cuando el huracán Denis hizo desaparecer el globo.

En agosto de 2004 se utilizó entonces una aeronave militar EC-130, perteneciente al Comando Solo de una Unidad de Guerra Psicológica de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Dos años después, dejaron a un lado ese avión para utilizar un bimotor Gulfstream G-1.

Tras el fracaso, Estados Unidos abandonó en mayo de 2013 las transmisiones desde el aire, que se sufragaban con un presupuesto aprobado por el Congreso. Cada año fiscal prevé más de 30 millones de dólares para las emisiones de señales de radio y televisión a Cuba.

En opinión de la congresista demócrata Betty McCollum, ha llegado la hora de que Washington abandone totalmente ese proyecto, que suma ya más de 770 millones de dólares gastados al contribuyente norteamericano y que no resulta funcional ante el nuevo panorama que se avecina.

Tomado del Portal Cuba Sí

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