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El béisbol cubano y su huella en la Serie del Caribe

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Los aires de la Serie del Caribe 2017, con sede en Culiacán, México, desde el primero hasta el siete de febrero venidero, ya llegan a Cuba, que asistirá como invitada a ese certamen caribeño por cuarta ocasión consecutiva, luego de más de medio siglo de ausencia, con el equipo los Alazanes de Granma, titulares por primera vez del Campeonato Nacional de Béisbol.

En esta oportunidad el calendario de juegos sitúa a la Isla como visitador ante República Dominicana el primer día, en la grama del estadio Tomateros.

Las tres anteriores participaciones del plantel cubano fueron con los conjuntos Naranjas de Villa Clara, ocupantes del último lugar en la cita de Venezuela 2014; los Vegueros de Pinar del Río, titulares de San Juan, Puerto Rico 2015; y los Tigres de Ciego de Ávila, cuartos en Santo Domingo 2016.

En esta oportunidad lo importante será hacer entender que es inadmisible cualquier condicionamiento al carácter profesional o no de la liga de Cuba, reconocida por su calidad, organización y prestigio internacional.

Ir en condición de invitados impide recibir los premios en metálico que otorga la justa, como el ganado por Pinar del Río y por Frederich Cepeda, escogido como el Jugador Más Valioso.

El béisbol forma parte del torrente sanguíneo de cada cubano, pero otra vez la mala vibra del bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene Estados Unidos contra Cuba, imposibilita que se considere a la Isla un socio normal de este deporte en el área caribeña.

La Antilla Mayor no integra la estructura de la Confederación de Béisbol del Caribe porque no tiene una liga profesional desde 1960, impedimento fundamental para su presencia en eventos deportivos que promueven las relaciones entre los países.

Algo injusto, pero real, pues durante más de cuatro décadas el béisbol amateurs cubano consiguió impresionantes triunfos internacionales desde el Campeonato Mundial en Santo Domingo 1969 hasta el segundo Clásico Mundial de Béisbol en 2009.

En este periodo surgieron figuras de la talla de Braudilio Vinent, Antonio Muñoz, Luis Giraldo Casanova, Omar Linares, Orestes Kindelán y muchos otros, que tantas glorias dieron al deporte revolucionario.

Desde la edición fundacional, que tuvo por sede en 1949 al Gran Estadio de La Habana, hoy Latinoamericano, las nóminas nacionales se convirtieron en máximas animadoras de la Serie del Caribe, al conquistar la corona en siete de las 12 veces en las que jugaron.

Los Alacranes del Almendares dominaron la cita inaugural con seis victorias en igual número de presentaciones, bajo la dirección del mentor Fermín Guerra.

Luego de dos años de dominio compartido entre Panamá y Puerto Rico, los Leones de La Habana recuperaron en 1952 el cetro de la Serie del Caribe para Cuba, nación que vencería la lid de forma ininterrumpida de 1956 a 1960.

Durante esos años la pelota local hizo valer su total supremacía en el campeonato caribeño mediante la actuación de los Elefantes de Cienfuegos (1956, 1960), los Tigres de Marianao (1957, 1958) y nuevamente los Alacranes del Almendares (1959).

Han pasado los años, el nivel del béisbol profesional crece y el de Cuba también, aunque algunos opinen lo contrario, porque cómo se justifica, entonces, que el robo de talentos cubanos se haya intensificado.

El tradicional certamen está cercano, allí irá lo mejor de la Serie Nacional de la Mayor de las Antillas con el deseo de que muy pronto vuelva a convertirse en una de las principales protagonistas

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