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Una fuga de los reportes de viaje de Gross lo pone al descubierto (Texto completo Español)

Alan Gross

Pieza a pieza, dentro de mochilas y en bolsas de compras, el contratista americano Alan Gross se aseguró de que ordenadores portátiles, discos duros y equipos de red entraran de forma secreta a Cuba. El objeto más sensible, de acuerdo a sus memorias de viaje, fue el último: un chip de telefonía especializado del cual los expertos dicen es usualmente utilizado por el Pentágono y la CIA para hacer imposible la localización de señales satelitales.

El propósito, según una revisión hecha por Associated Press de los reportes de Gross, era establecer un servicio de Internet no censurado para la pequeña comunidad judía de Cuba.

 

La operación fue financiada como un apoyo a la democracia por parte de la Agencia Norteamericana para el Desarrollo Internacionl (USAID, por sus siglas en inglés). USAID se fundó en 1961 con el objetivo de proveer asistencia económica para el desarrollo y humanitaria a nivel mundial en concordancia con los objetivos trazados por la política exterior de ese país. Sin embargo, Gross siempre se identificó como un miembro de un grupo humanitario de origen Judío y no como un representante del gobierno de los Estados Unidos.

El presidente cubano Raúl Castro lo llamó espía y Gross fue sentenciado el pasado mes de marzo a 15 años de privación de libertad bajo los cargos de atentar contra la integridad e independencia de Cuba. Por su parte, oficiales norteamericanos dijeron que él no hizo nada incorrecto y que estaba llevando a cabo una misión rutinaria de la USAID.

Gross dijo durante el juicio que él fue un "conejillo de indias" y que fue engañado. Sin embargo, sus reportes de viaje indican que él sabía perfectamente lo que estaba haciendo y que sus actividades eran ilegales dentro del territorio cubano. Expresó además preocupación por los riesgos que podían incluir una expulsión del territorio nacional.

Uno de los reportes dice: "el líder de la comunidad dejó extremadamente claro que estamos jugando con fuego".

En otra ocasión Gross dice: "este es un negocio muy riesgoso y en términos no conocidos".

Finalmente: "La detección de señales satelitales sería catastrófico".

El caso Gross a subido las fricciones históricas entre los regímenes de Cuba y Estados Unidos a un nivel sin precedente desde que estas se iniciaron hace décadas atrás. Además abre cuestionamientos sobre hasta dónde han llegado los programas pro-democracia y si las estocadas de capa y espada es mejor dejárselas a operativos del servicio secreto.

La compañía de Gross, la JBDC Inc., que se especializa en el montaje de acceso a Internet en localidades remotas como Irak y Afganistán habría sido contratada por Development Associates International Inc. con base en Bethesda, Maryland. Esta última tenía un contrato multimillonario con USAID para romper el bloqueo informativo en Cuba mediante el establecimiento de bancos telefónicos, Internet satelital y teléfonos celulares.

Oficiales de USAID recibían los reportes de viaje de Gross así como actualizaciones periódicas de su progreso, según dijo el vocero de la DAI Steven O´conor. Dichos reportes fueron entregados a AP por una persona allegada al caso quien insitió en mantener su anonimato debido a lo sensible de los documentos.

Los reportes cubren cuatro visitas entre un período de cinco meses en 2009. Otro reporte, escrito por el representante de la compañía de Gross, cubre su quinto y último viaje, el mismo que terminó en su arresto el 3 de Diciembre de 2009.

En su conjunto, los reportes ponen al descubierto cuánto hizo Gross para burlar las autoridades locales.

Para burlas los chequeos aeroportuarios, Gross recurrió a los servicios de otros judio-americanos para entrar equipamiento electrónico,  una pieza cada vez. Él instruyó a sus ayudantes de como empacar la carga, alguna de ella no permitida en Cuba y que se pasaban en equipaje de mano.

Gross en una ocasión prefirió conducir por un período de siete horas a enfrentarse a los chequeos de aeropuerto.

En su último viaje, Gross trajo consigo una dscreta tarjeta SIM usada para mantener transmisiones satelitales fuera de su detección en un perímetro de 400 kilómetros.

El tipo de tarjeta SIM usada por Gross no se encuentra en el mercado tradicional y se distribuye solamente a gobiernos, según informó un funcionario de una compañía telefónica familiarizada con la tecnología y antiguo oficial del servicio de inteligencia de los EEUU. Esta persona, que prefirió mantenerse en el anonimato dada la sensibilidad del tema, agregó que estas tarjetas SIM son frecuentemente usadas por el Departamento de Defensa y la CIA pero que también puede ser obtenida a través del Departamento de Estado quien dirije USAID.

Cuando se le preguntó, cómo Gross había obtenido dicho chip, el vocero de USAID Drew Bailey solamente dijo que la agencia nunca facilitó equipo alguno a Gross y añadió: "Somos una agencia para el desarrollo no una agencia de inteligencia".

El gobierno de La Habana considera todas las acciones para la instauración de la democracia de USAID, ilegales y una amenaza para la seguridad nacional. USAID niega el caracter encubierto de sus acciones.

El abogado norteamericano de Gross, Peter J. Kahn, ha dicho en el pasado que las acciones de Gross no estaban dirigidas a derrocar al gobierno cubano.

Las autoridades cubanas por su parte ven en el acceso a Internet un asunto de seguridad nacional y bloquean sitios que son contrarios al régimen asi como páginas con contenidos contrarevolucionarios. La mayoría de los cubanos solo tienen acceso a una bien controlada Intranet nacional.

Los defensores del acceso libre a Internet dicen que esto puede afectar a gobiernos totalitarios que controlan el flujo de información a su gente. Críticos dicen que estas prácticas de La Habana ponen en riesgo no solo a Gross sino a todos los trabajadores humanitarios de los Estados Unidos, incluso a aquellos cuyas actividades no sean encubiertas.

"De manera general, la percepción externa es que la gente de USAID son todos oficiales del servicio secreto", afirmó Philip Giraldi, un ex agente de la CIA. "Eso le hace daño a USAID, pero también a la CIA y a cualquier otra agencia de inteligencia que trate de volar bajo para evitar el radar".

Incluso antes de entregar la tarjeta SIM de altas prestaciones, Gross escribió en uno de los reportes de viaje que el uso de teléfonos con internet satelital sería problemático en caso de ser descubierto. Él estaba consciente de que las autoridades usaban equipos sofisticados de detección y dijo haber visto trabajadores de la empresa estatal de telecomunicaciones llevar a cabo sondeos de señales de radiofrecuencia un día antes de que él intentara establecer una red Wi-Fi.

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Diplomáticos de los Estados Unidos dijeron que en su opinión el arresto de Gross había sido un intento para presionar la administración Obama a retirar sus programas pro-democracia. El gobierno Cubano ha alegado, sin citar evidencia alguna, que estos programas fundados bajo el amparo de una ley de 1996 para el cambio de régimen en Cuba son coordinados por la CIA como parte de un plan de derrocamiento del gobierno cubano.

Mientras el gobierno de los Estados Unidos propagandiza de forma abierta los objetivos de sus programas, cualquier acción en Cuba debe hacerse de forma encubierta por su carácter ilegal dentro de la isla. Alegando temores de seguridad, los ejecutivos de estos programas se han negado a brindar detalles aún cuando se les ha pedido en el seno del Congreso.

"La razón por la cual no se saca a la luz pública más información sobre programas de este tipo en regiones bajo un régimen totalitario, es porque ya hay personas allí poniendo en riesgo sus vidas para ejercer sus derechos fundamentales", dijo Mauricio Claver-Carone quien dirige un grupo de Abogados para la Democracia en Cuba con base en Washington.

USAID rechazó la posibilidad de que sus contratistas trabajen de forma encubierta.

"Nada sobre los programas de USAID en Cuba es encubierto o clasificado de forma alguna" dijo Mark Lopes, asistente administrativo del diputado. "Nosotros solo llevamos a cabo actividades de forma discreta para asegurar la mayor seguridad posible del personal involucrado".

Los trabajos para la instauración de la democracia en Cuba por parte de USAID recibieron un gran apoyo financiero bajo la administración Bush y un nuevo enfoque dirigido a facilitar tecnología en telecomunicaciones a los cubanos. El apoyo económico se multiplicó desde 3.5 millones de dólares en 2000 a 45 millones en 2008. En la actualidad es de 20 millones de dólares.

Gross recibió un pago de un millón de dólares como subcontratista de USAID, según oficiales de EEUU conocedores del contrato.

El jede de USAID Raj Shah dijo que promover la democracia es absolutamente central en el trabajo de su agencia. La administración Obama ha dicho que sus programas tienen como objetivo ayudar a ciudadanos que son reprimidos políticamente para que estos gocen de los derechos fundamentales.

Oficiales norteamericanos dijeron que el trabajo de Gross no era subversivo pues este solo estaba estableciendo conexiones para la comunidad judía en Cuba y no para los disidentes. Líderes judíos en La Habana dijeron desconocían el vínculo de Gross con el gobierno de los EEUU y que ya ellos contaban con un acceso a Internet limitado. USAID no se ha pronunciado acerca de por qué ellos considerarían que la comunidad judía necesitaba tal sensible tecnología.

Cuando se le preguntó si los programas persiguen provocar a líderes en el poder, Lopes dijo que: "Para USAID, los programas de democracia en Cuba no son acerca de cambiar un régimen en particular. Eso es algo que la gente de Cuba debe decidir, y nosotros consideramos que esa decisión se les debe permitir a los cubanos".

Otros no están de acuerdo.

"Por supuesto que es un trabajo encubierto" dijo Robert Pastor, consejero para América Latina en temas de seguridad nacional en tiempos de Carter y quien es ahora director del centro para la democracia y manejo eleccionario en la Universidad de Washington. "Se trata de buscar un cambio de régimen".

Gross, originario de Potomac, Maryland, era un hombre corpulento, sobre los 6 pies (1,8o metros) y 250 libras (113 kilogramos), muy difícil que pasara desapercibido. Había comprado un curso de idioma de la editorial Rosseta Stone con el objetivo de mejorar su rudimentario español. Su conocimiento sobre Cuba era reducido pero sabía mucho sobre tecnología. Su compañía se especializaba en la instalación de plataformas de comunicación en lugares remotos del planeta.

El primer viaje de Gross para la DAI, el cual terminó a comienzos de abril de 2009, tuvo como objetivo la entrada de equipamiento necesario para el establecimiento de puntos de repetición de señal Wi-Fi que garantizaran el acceso a una Internet no controlada a cientos de cubanos, principalmente a los 1,500 miembros de la pequeña comunidad judía de la isla.

Para la entrada del equipamiento, Gross se apoyaba en grupos humanitarios de origen judio-americanos que estaban llevando a cabo ciertas misiones en la Isla. Él viajaba como parte de esos grupos y repartía piezas de equipos entre sus compañeros de viaje, según él mismo señala en sus reportes de viaje.

Tres personas, investigadas acerca del trabajo de Gross, dijeron que el contradador había dicho a sus contactos en Cuba que representaba una organización Judía y no al gobierno de los Estados Unidos. La USAID ha expresado que siempre espera que las personas que ejecutan sus programas revelen información sobre el apoyo financiero recibido por el gobierno de EEUU a sus contactos locales en caso de que se les pregunte al respecto.

Uno de los reportes de Gross sugiere que el se presentaba a sí mismo como un miembro más de los grupos humanitarios con los que viajaba de forma tal que pudiera escudarse en ellos en caso de que las autoridades cubanas lo interrogaran.

Sus ayudantes debían empacar piezas individuales en sus equipaje de mano. De esa forma, según Gross, cualquier pregunta puede ser constestada de mejor manera en caso de ser necesario durante los cheques de rayos-X lo cual era preferible a los chequeos aduaneros. El material era luego entregado a Gross en un hotel de La Habana según consta en sus reportes.

USAID siempre ha dependido de visitantes que se prestan a transportar material prohibido, como libros, radios de onda corta, según lo han expresado oficiales involucrados en los programas. Oficiales de USAID también han reconocido el uso de contratistas para la entrada de programas de computadoras que permiten el envio de mensajes encriptados a través de Internet.

Un señal de alarma consta en uno de los reportes de viaje al referirse a una ocasión cuando uno de sus ayudantes trataba de alejarse de la termina aérea. El transportista había puesto su carga en su equipaje de mano: un dispositivo usado para aumentar el rango de una red inalámbrica.

Gross habría intervenido alegando que el dispositivo era para uso personal y que no era una computadora, un disco duro ni un radio.

De acuerdo a los reportes de viaje, oficiales aduaneros querían imponer un 100% de impuesto sobre el precio del dispositivo pero Gross negoció un descuento y se le permitió llevarlo consigo.

"Ese día era mejor ser afortunado que listo", escribió Gross luego.

Gran parte de los equipos entrados por Gross son legales en Cuba, pero su volumen debe haberle dado una idea a las autoriadades cubanas sobre sus propósitos reales.

La carga de equipos enlistados en su corto viaje incluía: 12 iPods, 11 teléfonos inteligentes Blackberry Curve, 3 MacBooks, 6 discos externos de 500 GB, 3 teléfonos satelitales conocidos como BGANs, 3 routers, 3 controladores, 18 puntos de acceso inalámbricos, 13 memorias flash, 3 teléfonos para hacer llamadas a través de Internet y switches de red. Algunas piezas, tales como las de redes y equipos satelital son prohibidas en Cuba.

Gross escribió sobre como habia entrado los equipos BGANs en una mochila. Tenía la esperanza de burlar las autoridades cubriendo con una cinta adhesiva los nombres del fabricante: "Hughes" y de la compañía proveedora del servicio satelital:  "Inmarsat".

Los equipos BGANs eran cruciales porque estos no solo ofrecen la capacidad de telefonía satelital sino además una señal de internet que puede ser distribuída a través de una red Wi-Fi a múltiples usuarios.

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Siempre existió la posibilidad de ser descubierto.

El año pasado, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado se interesó sobre métodos clandestidos usados para ocultar programas sensibles y además mostró reportes de que algunos de esos programas habían sido penetrados.

"La posibilidad de penetración por fuerzas de la contrainteligencia es un riesgo conocido en Cuba", dijo el Departamento de Estado en una respuesta por escrito a AP. "Aquellos que trabajan para nosotros están advertidos de ese riesgo".

El primer viaje de Gross a Cuba terminó en Abril de 2009 con el establecimiento de un punto de comunicaciones en La Habana.

Él regresó luego ese mismo mes y estuvo por un lapso de 10 días mientras se estableció un punto de comunicaciones en Santiago de Cuba, la segunda ciudad en importancia del país.

Durante su tercer viaje, de dos semanas en Junio de 2009, Gross viajó a una ciudad en el medio de la Isla, identificada por un oficial norteamericano como Camagüey. Rentó un carro en La Habana y viajó por siete horas para evitar otro control con las autoridades del aeropuerto.

Gross escribió que los BGANs no debían ser usados fuera de La Habana donde existían suficientes señales de radio frecuencia como para ocultar las emisiones.

El reporte del cuarto viaje de Gross, que culminó a inicios de aquel agosto, se cerró satisfactoriamente con los siguientes logros: establecimiento de redes inalámbricas en 3 comunidades; cerca de 325 usuarios; "establecimiento de comunicaciones hacia y desde EEUU con regularidad". Nuvamente concluyó que la operación era de alto riesgo.

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Gross estuviera bien si hubiera parado en aquel momento.

No obstante a finales de Noviembre de 2009 regresó a Cuba por cuarta vez. En esta ocasión sin retorno. Fue arrestado 11 días más tarde.

Un reporte adicional fue escrito posterior a la detención conteniendo el membrete de la compañía de Gross. Este se preparó con la ayuda de la DAI y tenia como objetivo satisfacer los requerimientos del contrato con USAID y todos recibieran el salario prometido.

El reporte decia que Gross había planeado aumentar la seguridad del punto de comunicaciones en la Habana para lo que instalaría una  tarjeta SIM alternativa en el equipo satelital.

La tarjeta solaparía la señal del BGAN haciendo su detección mas difícil.

El documento concluía diciendo que la seguridad del punto de comunicaciones había sido incrementada.

No queda claro como DAI confirmó el trabajo de Gross para el reporte sobre su último viaje. El mismo documento dice que un funcionario de la compañía de Gross contactó a la comunidad judia en Cuba cinco veces porterior al arresto.

En una declaración durante el juicio Gross profesó su inocencia y se disculpó.

"Yo nunca he hecho ni haré nada bajo conocimiento de causa en contra del gobierno", dijo. Quiero disculparme profundamente por haber sido un conejillo de indias. Yo fuí engañado, usado.

En una entrevista con AP, su esposa Judy acusó a la DAI, la compañía que lo envió a Cuba por dejarlo desprovisto ante los riesgos. Un vocero de la DAI dijo que Gross diseñó, propuso e implementó su trabajo para la compañía.

Mientras tanto, Gross de 62 años,  se encuentra en la prisión de un hospital militar. Su familia dice que ha perdido cerca de 100 libras y expresan preocupación por su estado de salud. Todos los intentos diplomáticos de los EEUU por ganar su libertad han sido en vano y no hay indicios de que Cuba reaccionará ante apelaciones por motivos humanitarios.

Traducción: Aminael Sanchez

Ver en inglés:

AP IMPACT: USAID contractor work in Cuba detailed

Comentarios (1)add comment

Vereno said:

...
Le quiero comentar que ese mismo informe esta en El Nuevo Herald.

Saludos
febrero 13, 2012

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